sábado, 7 de junio de 2008

hipersensibles

Durante la segunda guerra mundial, Henry Beecher y sus colaboradores observaron que los soldados americanos heridos que volvían de la batalla, afirmaban no sentir dolor e incluso que no necesitaban medicación. Parece que su percepción del dolor se encontraba disminuida por el consuelo de haber sobrevivido a la guerra.
En esta sociedad actual sobreprotegida, donde toda actividad potencialmente peligrosa se encuentra extremadamente regulada y controlada, es posible que nuestra percepción del dolor haya acabado agudizándose por falta de uso, de tal forma que hoy día incluso las situaciones más peregrinas se nos presentan como auténticos dramones victorianos.

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